La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, reveló ayer, en su comparecencia habitual de los viernes, que se le había solicitado al Tribunal Constitucional que analizara si <<la nación catalana>> podría anexionarse unilateralmente a Valencia, Aragón y Baleares. <<Por el Rosellón francés no preguntamos, porque eso ya sería asunto de la república francesa y, por tanto, rebasa nuestras competencias>>.
Sorprendentes e inesperadas declaraciones de la vicepresidenta, sobre todo porque tal rumor no se había filtrado a la prensa y las preguntas de los periodistas, hasta ese momento, estuvieron enfocados en la embarazosa situación que se vivió el miércoles pasado en Cataluña, cuando el Parlamento catalán desobedeció abiertamente las resoluciones del propio Tribunal Constitucional y siguió adelante en su vía unilateral a la secesión, que ya muchos expertos vaticinan como inevitable e inminente.
Tal vaticinio pareciera quedar confirmado por las declaraciones de la vicepresidenta, de la cual recientemente se tuvo noticias de su conversión a la religión estoica en una discreta y privada ceremonia donde el presidente Mariano Rajoy ejerció de padrino. <<A veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y tampoco vale de mucho llorar sobre la leche derramada. Los tiempos de la prensa no son los mismos que los de la Historia —explicó la vicepresidente con su gesto y tono más doctoral—. Y el proceso histórico que estamos viviendo es irreversible, así que al Gobierno de España, como Gobierno fuerte, responsable y sensato que es, lo que le corresponde es minimizar al máximo las pérdidas, y prepararnos ante las más probables eventualidades futuras, para así, con algo de tiempo, saber asimilarlas, aceptándolas incluso con gallardía>>.
Las declaraciones de la vicepresidenta en seguida causaron gran revuelo en la sala de prensa, pero también mucha confusión. No muchos de los periodistas fueron capaces de comprender plenamente el sentido de las palabras de Sáenz de Santamaría, y en el nuevo turno de preguntas volvieron a preguntar lo ya preguntado, lo referido a la desobediencia del Parlamento catalán como otro paso firme más hacia la secesión de Cataluña. <<¡Populistas son otros, no el partido popular ni el Gobierno de esta nación de naciones que es España! —Afirmó con énfasis la vicepresidenta—. Nosotros no prometemos imposibles, ni lo que queda fuera del marco de nuestras competencias. Alguien tenía que decirlo: ¡No, los reyes magos no existen!… Así que os agradezco, señores y señoras periodistas, que no me vuelvan a preguntar por Cataluña, por la independencia de la nación catalana. Esa página ya quedó atrás, y lo que se ve no se pregunta (si ya hasta aprobaron seguir adelante con lo de la Agencia Tributaria catalana… ¿qué más se puede decir…?). Ahora lo que corresponde al Gobierno de la actual España es ir un paso adelante y no malgastar energías enfrentando molinos de viento. Ya lo importante no es si la nación catalana se independiza de las demás naciones de España, sino si luego de eso querrán también anexionarse a Baleares, Aragón y Valencia. Lo de Andorra no nos incumbe, y al fin de cuentas ya es de ellos>>.
Algunos periodistas, sin embargo, insistieron en las posibilidades del Gobierno de España de revertir la situación. <<Si una persona pierde los dos brazos en un accidente fortuito —replicó la vicepresidenta—, ¿de verdad usted le vería el sentido a animarlo a que siguiera jugando al balonmano…? Como le digo, el Gobierno no se puede permitir ni un momento de romanticismo, no puede dejarse llevar por las emociones: nos corresponde ser muy realistas y prepararnos para aceptar todo lo que se nos pueda venir>>.
Aires convulsos se respiran en la actual España. Pareciera como si los ciudadanos españoles ahora mismo estuvieran siendo víctimas de la célebre maldición china: <<¡Ojalá vivas en tiempos interesantes!>>.
Y Soria, que ya la reclamó Ramon Berenguer al casarse con Petronila de Aragón. Cal que l’INH ho investigui.
Ya sé que es ironía, humor con su dosis de sarcasmo… !pero siento una congoja…!